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Masacre de estudiantes de la Universidad Nacional

Memoria
Colombia Soberana





"La muerte de Chucho 2 no podía quedar impune como tantas [...] En este país a la gente no sólo la matan en las universidades; también en un callejón oscuro; la dinamitan amarrada a un poste en un barrio popular, o amanece tirada, amordazada, en cualquier potrero. Alberto Álava fue asesinado en la puerta de su casa; los hermanos García y los hermanos Sanjuán no se sabe dónde [...]. Algunos decidieron realizar un acto político para reivindicar su lucha, su vida.

Ese 16 amaneció triste, en los ojos llanto, en los pechos ira, al llegar a desayunar en cada mesa un poema y una flor, el uno por la ira, el otro por el llanto, y unos ojos que nos miran, nos vigilan, son muchos ojos que allanan nuestra cotidianidad; al salir de la cafetería, una compañera me abraza y llora: era su mejor amigo, hacía tan poco que habían hablado, cuántas cosas construyeron, cuántas discusiones, cuántas sonrisas.

 10 a.m.: Plaza Che Guevara. Algunas pancartas con la imagen del compañero, del amigo, del hermano, y un poema que intenta recoger sus luchas; el acto político de homenaje se desenvuelve entre poemas, música y recuerdos; cada estudiante se pregunta por qué ante estos crímenes nadie dice nada, alguien dice no saber nada, por qué la prensa calla, por qué la muerte de un obrero, de un campesino, de un maestro, de un estudiante, no son importantes para los jueces, procuradores, ministros, presidentes? Y el acto no era suficiente; para otros, la reivindicación se daba en otros términos, en la calle, para que la gente supiera que sus ojos no quieren seguir viendo que corre la sangre del pueblo.


2 p.m.: Plaza Che. Un bus quemado, testimonio de la lucha contra el TSS, el IVA, la tortura, el asesinato. En la Calle 26 se escuchan tiros dirigidos a compañeros que paraban un bus. Los tiros se siguen escuchando. En la entrada, unos estudiantes lanzan piedras contra el piquete que había disparado. Vuelven a disparar. La gente se tira al piso. “Veo un policía guardando un revólver plateado en la cintura. Ellos ganan la malla y siguen disparando indiscriminadamente, al lado izquierdo un compañero se acerca a la malla, se escucha un disparo, el compa cae al piso. No puedo creer que le hayan disparado a quemarropa, el compañero se retuerce en el piso, al voltearse veo que emana sangre de su estómago, unos muchachos lo alzan de pies y manos, lo llevan a Bienestar” (ver fotos de El Bogotano, 17 de mayo).

¿Quién dio la orden de llegar disparando y tirar a matar? Le dan a otro compañero en la pierna. Los testimonios se repiten, la Procuraduría sabe pero... nada. Una persona con capucha dispara desde el interior de la U, cosa que nos sorprende. Suena una explosión cerca de la policía y ésta entra disparando […] Los estudiantes corren.

El tipo que había disparado desde la U se quita la capucha y empieza a disparar hacía los estudiantes (elementos extraños a la Universidad) mientras los estudiantes corren a refugiarse. Cae un compañero, otro; los compañeros van cayendo. “Un compañero de camiseta verde corre, un policía le dispara una, otra vez, no le da, vuelve a dispararle una y otra vez, como tirando al blanco, hasta que el compañero cae. No sé qué pasará con él, pues tuve que salir corriendo, pues los policías y algunos civiles (policías de civil) ya estaban muy cerca de nosotros”. Peor que entrar disparando, entrar como en una cacería hasta que la presa caiga. Es la policía ‘profesional’ con que cuenta esta adolorida patria. Detrás de la ‘disponible’ entra la patrulla motorizada (y si mi general Delgado Mallarino y mi general Vargas Villegas no lo creen, ahí están las fotos) en un número aproximadamente de 10. Por la Calle 45 entra otro grupo, impidiendo la salida de estudiantes. Es de anotar que dichos motorizados venían sin su acostumbrado chaleco naranja, tal vez para evitar que fuera reconocido su número, pero algunos compas alcanzan a ver el 00 (cero cero) en el casco de algunos, y, como si esto fuera poco, luego mandan entrar al GOES, con su característico uniforme oscuro, siendo esto lo único que reconoce mi general.

Como si fuera un safari, la policía entra a llevarse los cuerpos de los compañeros asesinados por la espalda, a sangre fría (si es que la tienen), a rematar a los heridos. “Vi caer estudiantes heridos cuando corrían hacia residencias femeninas. Cerca de Agronomía, la policía apaleó a alguien y luego de golpearla durante casi un minuto le dieron un tiro” (El Socialista, mayo 24, p. 2) (...).

“Hacia las tres de la tarde de ayer corrían dos estudiantes en medio del pánico general que cundía en la U. Buscaban un sitio de protección y detrás de ellos un piquete de uniformados y tres civiles dispararon a quemarropa a un estudiante que huía. El acompañante de éste, ante tal escena, se detuvo con las manos en alto. Fue aprehendido de inmediato por los mismos policías y golpeado brutalmente. Luego lo obligaron a cargar el cuerpo de su compañero abaleado y lo guiaron hacia la jaula a punta de bolillo. La policía, al levantar el cuerpo del abaleado, le puso en el rostro una capucha del M-19 que la propia policía portaba. Esto fue presenciado por aproximadamente unas 50 personas que a esa hora se escondían en Sociología” (Del comunicado de Odontología, firmado por un grupo de estudiantes)3.

“En vista de mi impotencia para salir corriendo, por una enfermedad que me postró en muletas hace muchos años, opté por tirarme al piso para huir de las balas y logré arrastrarme por el suelo hasta ampararme detrás de una banca de cemento. Quedé como a tres metros de la puerta de acceso a la residencia 4 y fue cuando pude escuchar la forma tan violenta como la policía atacaba a los residentes que allí se encontraban. Entraron, según el estruendo que se oían, destruyendo todo, puertas, objetos, y sacando a bolillazos a quienes encontraron a su paso en aquellas piezas. Pude escuchar cuando un militar ordenaba que sacaran ‘a todos esos H.P.’ de allí, y también pude oír cómo al poco tiempo ordenaron que desalojaran la U... Pero la calma no reinó porque momentos después penetraron personas que supongo pertenezcan a organismos secretos del Estado portando pistolas pequeñas, agarrando estudiantes y entregándolos a la fuerza disponible que estaba a la entrada de la 26” (...).

“Recibí el puesto de vigilancia de residencias femeninas a Luis R. sin novedad [...] A las 2:30 la fuerza pública destruyó los vidrios... Luego de los acontecimientos hice un recorrido minucioso en todos los pisos, encontrando las siguientes habitaciones, donde rompieron las chapas: 2069-2067-2018-3038-2034-2033. Las rompió la policía de civil que entró rompiendo la puerta principal con las motos”.

“Vimos cuando unos hombres, casi todos de negro y vestidos deportivamente, entraban armados a residencias femeninas y oímos que golpeaban las puertas y rompían las chapas. Tumbamos las camas y trancamos la puerta, nos encerramos en los armarios. Cuando dejamos de oír ruidos nos asomamos, vimos cuando sacaban encañonadas a varias compañeras”./ “Reconocimos a uno con buzo azul que en la pedrea estaba entre los estudiantes y ahora llevaba un arma apuntándole a una compañera” [...]./ “Un compañero no pudo correr más, lo cogieron y lo tiraron al suelo, le daban patada y bolillo, se le paraban encima y llegó un negro de amarillo y negro (camiseta de rayas) y le dio dos disparos. Gritamos que no lo mataran. Lo llevaron a rastras. No volvimos a verlo” (...).

Otros testimonios

Los abajo firmantes, trabajadores del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, a continuación relatamos los hechos ocurridos el miércoles 16 de los corrientes a eso de las 2:30 a 3:30 p.m.

“En vista de que se oían disparos en el interior de la UN, desde las ventanas del Instituto vimos a un grupo de estudiantes desprovistos de capuchas que se disponían a abandonar los predios por la Calle 47. Cuando ya ganaban la puerta, fueron arremetidos a bala por un grupo de uniformados de negro y policías antimotín que golpeaban indiscriminadamente a los presentes. Se les condujo a unos carros por los uniformados de negro. La policía antimotín penetró en la U” (...).

“Pude ver cómo entraron a la U unos civiles que más tarde volvieron a salir con seis estudiantes, mujeres, quienes iban plenamente identificables, sin ninguna clase de capucha, y las metieron en una jaula. También metían a otros de los que estaban allí mirando, diciéndoles: ¿Usted es de la Nacional? ¡Camine! y los encañonaban”.

“Lo agarraron a bolillazos y patadas. Luego lo cogieron por la parte trasera de la pretina del pantalón y lo levantaron sin que el muchacho reaccionara. Mientras tanto, por la avenida venía un civil negro que vestía chaqueta terracota y bluyín junto con otros uniformados. Sacó un revólver o pistola y se acercó al muchacho que estaba caído en el césped y le disparó” (...)5.

1.     Documento publicado en el periódico 16 de Mayo: año 1, Nº 1, julio de 1984. Retomado en revista Suversión N° 563 (1), septiembre de 1993, Bogotá. Editado.
2.     Se refiere a la muerte de Jesús Humberto León Patiño, de sexto semestre de Odontología, torturado y asesinado en Cali el 9 de mayo de 1984 (NE).
3.     Éste, al igual que los testimonios que siguen, fueron firmados y muchos llevan como identificación nombre y cédula. Para esta transcripción, hemos omitido estos nombres por considerar innecesaria su publicación (NE).
4.     Estas residencias estudiantiles ocupaban lo que hoy es el edificio Antonio Nariño. Las residencias femeninas estaban en el edificio Manuel Ancízar (NE).
5.     Si bien se ha respetado al máximo la publicación original, se ha hecho una edición para facilitar la comprensión de los testimonios, y se corrigió uno que otro error de tipografía (en especial adiciones o ausencias de letras en palabras).

Dos testimonios tomados de Desde Abajo,  ttp://www.desdeabajo.info/component/k2/item/4521-universidad-nacional-tiempos-turbulentos.html , dos testimonios que esbozan una verdad callada, una verdad que se quedó regada como la sangre de los jóvenes estudiantes por los campos de la Universidad Nacional sede Bogotá, una verdad que gritan los árboles, que callan las voces, verdad que tendrá que ser contada. ¿Qué pasó ese 16 de mayo de 1984? pocos relatos hay, pero sé que todos lo recuerdan, imágenes que deben quemar hoy la mente y los labios.

Pero no es nada difícil de callar y olvidar, muertos, heridos, desaparecidos y detenidos exigen verdad, incluso desde sus tumbas:


ACTA FORENSE DEL COMPAÑERO JESUS HUMBERTO LEON PATIÑO Fecha: 12-V-84 Hora: 10:00am

Descripción:
GENERAL

Cadáver que presenta signos evidentes de muerte violenta, acaecida con certeza no más allá de setenta horas, se observan livideces cadavéricas en partes declives del cuerpo, moderada rigidez articular, sin ser manifiestos los signos primarios de putrefacción. Se valoran suturas secundarias a la Necropsia de rigor practicada en Cali; en cavidad craneana se valora línea aproximada a la unión parieto-occipital hasta la región retroauricular contralateral. Por palpación se valora trepanación craneal que sigue las eminencias frontales hasta encontrar la curva superior occipital hasta hallar nuevamente el sitio de partida. En cavidad toracicoabdominal, se valora línea de sutura infraclavicular bilateral perpendicular a línea medioesternal y demioabdominal que se extiende hasta reborde púbico superior.
Cabeza:

1) Herida por arma de fuego, con orificio de entrada en región frontal anterior en el punto de intersección de línea imaginaria trazada entre eminencias frontales y glabela, no presenta orificio de salida, la herida es de aspecto regular y circular de más o menos 6x6 mm, con halo de quemadura de más o menos 1mm hacia la periferia, compromete piel, hueso y masa encefálica, se desconoce el curso de su trayectoria.
2) Herida por arma de fuego, con orificio de entrada a nivel del maxilar inferior hemicuerpo izquierdo tercio externo próximo al punto de unión del rebor…ntoniano y rama izquierda del mismo del mismo hueso, la herida es ligeramente oblicua y está orientada en sentido antero superior sin presentar tampoco orificio de salida, su tamaño es más o menos 5x6 mm presentando halo de quemadura periférico de carácter irregular y comprometiendo tejidos blandos (piel, grasa, músculo) y tejido óseo, valorándose fractura de hemicuerpo izquierdo de la mandíbula.
3) Herida por objeto punzante en región frontal ext-derecha… de más o menos 2 mm que al parecer solo compromete tejidos blandos…
4) Herida por objeto punzante en región frontal izquierda anteromediolateral, con idénticas características a la anterior.
5) Evidencia de sangrado por conducto auditivo externo oído izquierdo como consecuencia de probables lesiones intracraneales a ese nivel.
6) Lesiones equimóticas en párpado superior derecho tercio externos por la misma causa.
7) Tumefacción en hemilabio inferior izquierdo dos tercios externos por la misma causa.
8) Siete heridas por objeto cortante que se extienden en forma radiada a lo largo de región infralabial comprometiendo piel (dermis y epidermis).
9) Lesiones de quemadura por exposición actínica (solar) en región frontal anterior a nivel de glabela y lesiones varias, pequeñas, de carácter irregular en dorso y nariz.

Tronco:
Abrasión en región lateral derecha de la nuca más o menos 8x3 cm que compromete superficialmente piel (epidermis).
Lesión probablemente por quemadura a nivel del 9º espacio intercostal con línea axilar posterior, existe dificultad para precisar agente causal (cigarrillo?), de aspecto ovalar, con zona central desnuda (dermoepidermis) y reborde levantado de 5x6 mm.
17 heridas por objeto punzante en región sacrolumbar siguiendo aproximadamente articulación 5º vértebra lumbar 1ª sacra y área paravertebral derecha siguiendo en sentido transversal, sus características son similares a las descritas de este tipo, con anterioridad.
Tumefacción por efecto contundente de más o menos 5x3 cm en región de cresta iliaca posterosuperior izquierda.

Extremidades:
Superior Derecha.
Hombro, se valoran abrasiones múltiples por fricción a nivel medio escapular.
Brazo, 5 heridas por objeto punzante en tercio inferior cara externa de más o menos 1mm de diámetro, con compromiso de tejidos blandos.
Mano, Lesión por quemadura actínica en cara dorsal región carpo mediana.

Superior Izquierda
Brazo, abrasión por fricción tercio distal cara posterior de aproximadamente 8x6 cm.
Antebrazo, Escoriaciones múltiples a nivel de tercio proximal cara posterior probablemente ocasionadas por caída.
Mano, 2 heridas por objeto punzante, la primera en la unión carpo cubital, la segunda en el pliegue de unión… ventral del carpo (muñeca) con región medial anterior del antebrazo, de aspecto cilíndrico, de más o menos 2x2 mm y compromiso de tejidos blandos.
Inferior Derecha.
Pierna, lesión en anillo por efecto constrictivo (lazo?) tercio inferior a nivel del cuello del pie con laceración cutánea dermoepidérmica a nivel de cara externa (peronea) .
Inferior Izquierda.
Muslo, 2 tumefacciones con área equimótica “en barra” por efecto contundente, en tercio medio cara externa.
Pie, tumefacción amplia con zona de quimosis por causa idem en cara dorsal a nivel del 5º metatarsiano y región cuboidea.

Conclusiones.

Aunque las lesiones ocasionadas por arma de fuego fueron de carácter necesariamente mortal, hay suficientes evidencias inexplicablemente omitidas por el legista de turno, que indican a todas luces que el occiso fue sometido previamente a otro tipo de excesos corporales.


Los detenidos injustamente también levantaron sus voces de protesta:


LOS DETENIDOS… EN UN CIRCO ROMANO.

A pesar de todo lo sucedido en la UN, las fuerzas represivas no se contentaron y desataron una gran persecución en los alrededores de la universidad y dentro de las facultades a donde entraron a punta de bala y bolillo como es el caso de los anexos de medicina, donde se pueden ver las paredes con gran cantidad de impactos de bala y sangre en el piso con clara evidencia de que alguien fue sacado arrastrado como lo indican dichas manchas de sangre, pero que sean los mismos compas detenidos quienes cuenten lo ocurrido; el que sigue es el comunicado No 1 desde la cárcel:

Los estudiantes de la UN presos en la cárcel Distrital; conscientes de nuestro compromiso con la Universidad y con el pueblo colombiano, hacemos saber al público en general nuestro repudio por los actos violentos protagonizados por la policía y agenciados por el gobierno nacional.

Denunciamos los vejámenes de, golpes, maltratos físicos y torturas a que hemos sido sometidos en los calabozos en la estación 100. Los estudiantes aquí recluidos y un profesor de lingüística, en su mayoría fuimos detenidos fuera de los predios de la universidad, otros fuimos sacados a bala de las facultades y las residencias, posteriormente fuimos conducidos a la estación a punta de bolillo y culata. Una vez que llegamos a la estación nos amenazaron con pistolas, nos colocaron capuchas y nos presentaron ante la prensa nacional con nuestros nombres completos como peligrosos delincuentes. A otros compañeros, los heridos más graves, uno de ellos con un tiro hecho a quemarropa-WILLIAM CARRILLO y AUGUSTO GUTIERREZ-el segundo duramente torturado, se les colocó una pistola y municiones al igual que otros, cuyo número no puede precisarse, fueron llevadas a la Brigada de Institutos Militares y no se sabe de ellos. Todos fuimos reseñados y amenazadas nuestras vidas. Hacemos un llamado a la Procuraduría, para que esta denuncia se investigue.

Igualmente, hacemos un llamado a la Comisión de Paz, Derechos Humanos y Amnistía Internacional para que se apersonen de este hecho.

HACEMOS RESPONSABLES DE NUESTRA INTEGRIDAD Y NUESTRAS VIDAS AL GOBIERNO NACIONAL.
ESTAMOS DISPUESTOS A MANTENER FIRME NUESTRA DECISIÓN DE NO PERMITIR LA DESTRUCCIÓN DE LA UNIVERSIDAD Y EN MANTENER UNA LUCHA CONSTANTE POR LA CIENCIA, LA CULTURA Y POR UNA COLOMBIA LIBRE.

ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL
PRESOS EN LA CÁRCEL DISTRITAL.

Posteriormente fue producido este segundo comunicado mucho más específico, donde ya se advierte el tratamiento que se les dio a todos los compañeros y, especialmente a William Carrillo y Augusto Gutiérrez.

DECLARACIÓN PÚBLICA II

Primero vinieron por los sindicalistas
Pero a mí no me importó porque no soy sindicalista.
Después vinieron por los obreros
Y a mí tampoco me importó porque no soy obrero
Luego vinieron por los estudiantes
Y no me importó porque tampoco soy estudiante
Ahora vienen por mí, pero ya es tarde…

Bertold Brecht.

Si durante el desalojo de residencias ”nos pronunciábamos desde el exilio, hoy lo hacemos desde la cárcel”.

Somos 70 compañeros; 61 hombres, 9 mujeres, entre los cuales se encuentran incluidos algunos trabajadores, estudiantes de colegio y profesores. Todos sindicados por los mismos cargos: violación del decreto 1041 de 1984, que señala como conducta punible la utilización de máscaras, capuchas, diferentes implementos, etc., y alterar el orden público.

Todos fuimos salvajemente golpeados desde el momento de nuestra detención por elementos de la policía nacional, GOES, F-2 y demás organismos de seguridad. Fue tanta la tortura que muchos de nuestros compañeros están gravemente heridos, manteniéndonos todos en una constante debilidad física, incluyendo fractura de costillas y varias heridas muy delicadas en la cabeza.

De las compañeras nos consta que están muy golpeadas y torturadas casi todas tienen el rostro desfigurado, ellas se encuentran en otro pabellón de la cárcel distrital.

Desde que nos introdujeron a los carros fuimos víctimas de patadas, bolillo, escupidas, además de imputarnos de pertenecer a organizaciones guerrilleras, hasta se llegó afirmar que muchos de nosotros teníamos vinculaciones familiares con personas implicadas en la subversión; esto para comprometernos públicamente y justificar nuestra presencia en la cárcel.

No existe un argumento válido que justifique el salvaje comportamiento de la policía nacional e integrantes de organismos de inteligencia del Estado, pues en ellos no se encuentra el mínimo de humanidad, pues solo están formados para reprimir siendo todos nosotros víctimas de sus ataques de histeria y sus falsedades.

En las jaulas se nos dio una golpiza hasta las instalaciones de la IV Estación de Policía Nacional, donde fuimos recibidos por una “calle de honor” de patadas, bolillo que venían de parte de cientos de policías que conformaban dicha calle. Se nos hizo acostar desde las 4 de la tarde hasta las 9 pm todos con la boca abajo y las manos a la espalda hasta cuando fuimos reseñados, allí se nos decía que nosotros por ser una partida de guerrilleros se nos iba a torturar y también se que nos iban a matar, las mujeres fueron objeto de las más bajas depravaciones y se les amenazaba de violación. De allí fuimos conducidos a los calabozos del F-2 donde conocimos la noticia dada por otros detenidos particulares a nosotros, que allí habían sido llevados alrededor de 25 compañeros todos ensangrentados quienes en el mismo lugar se les hizo el montaje de capuchas amenazándolos que si no lo hacían los mataban; entre estos se encontraba el estudiante de ingeniería forestal de la Universidad del Tolima que se encontraba en el momento de su detención en una conferencia con sus demás compañeros de universidad que acababan de llegar de una práctica ese mismo día.

La asistencia médica fue muy deficiente, pues la gran mayoría ni se nos miró, desconocemos la suerte de varios compañeros que fueron vistos heridos de bala en los predios de la universidad pues con nosotros no se encuentra ningún herido de bala. No en menos proporciones fuimos objeto de presiones psicológicas; también se nos contó el caso del compañero geología de IV semestre a quien se le colocó balas en los bolsillos para después de acusarlo de posesión de armas, lo mismo que al compañero William Carrillo, a quién se le puso una pistola, además de que estaba gravemente herido a bala en un hombro así duró toda la noche en un calabozo sin asistencia médica, alertamos a sus familiares y compañeros de la UN para que investiguen y demanden estos hechos inmediatamente, acudiendo a Derechos Humanos y la Procuraduría, pues lo último que supimos de ellos es que fueron llevados al BIM.

Pasamos toda la noche del miércoles a la intemperie, al otro día a eso de las 9 y media de la mañana nos trasladaron otra vez a la VI Estación donde estaba reunida toda la fuerza pública de la Estación, allí como si fuera un circo romano, éramos pasado uno por uno por los oficiales que nos mostraban a los agentes dizque para ver quién nos reconocía y de éstos salían los 4 agentes que nos señalaban, a los cuales nunca habíamos visto y éramos entregados como si fuéramos una presa para devorar, inmediatamente éramos golpeados brutalmente con cadenas, bolillos, patadas, puños, los agentes nos cacheteaban y pellizcaban, todo esto, nos lo hicieron en la capilla de la Estación, “lugar sagrado”, además se nos amenazaba la vida y que íbamos a ser llevados todos a la Brigada Militar.

El jueves en la noche fuimos trasladados hombres y mujeres de la cárcel Distrital debemos reconocer un cambio de positivo en el trato, sin embargo, no sabemos cuándo saldremos.

Parece ser que existe una posibilidad que existe una posibilidad que salgamos la mayoría, pero también es seguro que algunos se les prolonguen el proceso. Todos los compañeros que aquí no hemos tenido participación en los disturbios del miércoles, pues fuimos aprehendidos por encontrarnos cerca de la UN, o por correr ante el pánico, o dentro de las facultades cuando los motorizados penetraron en el interior de la Universidad, secundados por el tableteo de las ametralladoras, gases y bolillazos.

Muchos se encontraban en el edificio de Medicina y Ciencias Humanas, otros en la calle 45 con cra. 24 y también en el Agustín Codazzi; solo por tratar de salvar nuestras vidas nos encontramos aquí.

Queremos hacer pública la denuncia de estas arbitrariedades ante la Procuraduría General de la Nación, Comité de Defensa de Derechos Humanos, Amnistía Internacional, Iglesias y nuestros compañeros de la UN y a la opinión pública en general.

Permanecemos con la moral en alto y estamos convencidos de salir avante de esta circunstancia. Agradecemos, cualquier tipo de solidaridad que nos puedan brindar, y simultáneamente al consultorio jurídico de la UN y de otras universidades, lo mismo que exigimos un pronunciamiento claro y verídico de las directivas de la UN.

Aquí nos hemos convencido que cuando se trata de golpear y reprimir a estudiantes y profesores de la UN (con nosotros se encuentra un maestro de lingüística) no exigen compartir una ideología determinada.

Todos hemos aprendido mucho de esta experiencia, estamos muy unidos y así permaneceremos hasta las últimas consecuencias, pues sin excepciones todos fuimos tratados salvajemente.

Reiteramos nuestro agradecimiento a todos aquellos que de nosotros están pendientes. Nuestras familias que estén tranquilas, superaremos esta situación y a los compañeros de la universidad que no han tomado esto como unas vacaciones que desde acá les colaboraremos por su reapertura.

Por último queremos insistir en que responsabilizamos al Gobierno Nacional de la suerte de nuestras vidas y la de los demás compañeros de los que no se sabe ninguna información, pues reiteradamente fuimos víctimas de amenazas de muerte.

Gracias a todos y hasta siempre
Estudiantes y compañeros presos en la Cárcel Distrital
Mayo 19 de 1984

http://memoriaypalabra.blogspot.com/2009/05/25-anos-del-16-de-mayo-del-84.html



Después de esto silencio, el poder ordena a sus medios callar, pone mordazas en la boca, amenazas a los sobrevivientes....¿pero se puede callar tanta crueldad? Una pregunta irrumpe como trueno ¿Para qué todo esto? 

La Universidad estuvo cerrada un año en el cual no solo se hicieron cambios físicos, sino también a los estatutos, sobretodo en Bienestar Estudiantil....La Universidad Nacional jamás fue la misma, pero de ella no pudieron ni podrán sacar el espíritu de rebeldía y justicia que aun galopa. Todos los compañeros caídos están allí, como espectros que juzgan el pasado, guían las luchas presentes y nos llevarán hasta el futuro con educación para todos, con justicia social y paz para todos.



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