Ir al contenido principal

Masacre de Barranca

Memoria
Por Sin Olvido 



15 años después, la verdad y la justicia sigue ocultándose, las víctimas y sus familias, saben quiénes son los responsables, pero su verdad no es acogida, es rechazada y es negada. 

El 16 de mayo de 1998, a eso de la 8:30 de la noche hora local, tres vehículos penetraron en la parte sur oeste de Barrancabermeja. Ese sábado 16 de mayo del 1998 en el barrio El Campín del puerto petrolero de Barrancabermeja, se esparcieron las huellas por donde el terror lesionó socialmente, paralizó las apuestas de una región distinta. 


Los camiones transportaban entre 30 y 50 hombres con armas cortas y largas. Quienes también llevaban machetes y otro tipo de armas blancas. 


Los camiones siguieron su camino hacia el noreste por el perímetro sur de la ciudad. Se detuvieron primero en el bar La Tora y ahí los paramilitares maltrataron a dos jóvenes y los obligaron a subir en uno de los camiones. Uno de ellos fue identificado como Jesús Valdivieso Pabón. Un ciudadano que pasaba por ahí en motocicleta fue detenido y golpeado por un miembro de las fuerzas paramilitares. 


Los camiones cambiaron después de rumbo dirigiéndose al norte, hacia una cancha de futbol en donde se realizaba un bazar popular. Más de cien personas estaban presentes y participaban en las actividades festivas, organizadas con el objetivo de recoger fondos para financiar un grupo infantil de danza. Los paramilitares se bajaron del camión y cercaron la cancha. Otros entraron a un salón de billar cerca de la misma y obligaron a varias personas a seguirlos mientras que los otros en el exterior, obligaron a todo el mundo a tirarse boca-abajo en el suelo, al tiempo que los calificaban de “guerrilleros” y les anunciaban el inicio de una guerra. 

Los paramilitares golpearon salvajemente a varias personas dándoles puñaladas y patadas. Después de haberle dado la vuelta a la cancha, los paramilitares escogieron algunas personas y las obligaron a seguirlos hasta los camiones. Una de las personas escogidas, Pedro Julio Rondón, no quiso subirse al camión y por haber resistido, un miembro del grupo paramilitar lo degolló delante de todas las personas reunidas allí. 


Los testimonios le permitieron al Tribunal determinar el nombre y la identidad de las personas secuestradas en Barrancabermeja el 16 de mayo de 1998. El número exacto es desconocido, pero se admite que las personas secuestradas en la cancha y que no se han vuelto a ver desde entonces son: 


Orlando Martínez, José Octavio Osorio, Wilfredo Pérez Serna, José Milton Cañas, Diego Fernando Ochoa, María Alejandra Ochoa, Geovanny Herrera, Oswaldo Vázquez, Ender González, José Reinel Campos, Fernando Landines, Oscar Leonel Barrera, Luis Fernando Suarez, José Javier Jaramillo, Nayr Guzmán, Eliécer Javier Quintero, Robert Wells Gordillo, Diomido Hernández, Daniel Campos Pérez, Carlos Escobar, Wilson Pacheco y Gary de Jesús Pinedo. 


Sus nombres aún viven, sus rostros la expresión de una persecución sistemática a través del rostro encubierto del Estado por medio de las Autodefensas Unidas de Santander y Sur del Cesar. 


Cerca de veinte minutos más tarde, los camiones se dirigieron nuevamente hacia el sur. Un joven, llamado Jaime Yesid Peña, quien se encontraba en frente de su casa, fue también secuestrado por los grupos paramilitares. 


Tiempo después, los camiones entraron al barrio 9 de abril. Ahí, los paramilitares entraron en un salón de billar, obligaron al dueño a ponerse de rodillas mientras el cañón de un fusil estaba en su boca. Después detuvieron a los tres clientes que se encontraban en el lugar y se los llevaron a la fuerza. Los tres clientes fueron identificados como Daniel Campos Pérez, Juan Carlos Rodríguez Y Luis Argüello Solano. 

Paseándose a pie por el barrio, los paramilitares se acercaron después a un grupo de personas que jugaban tejo y tomaban cerveza. Uno de ellos intentó huir y fue perseguido por un paramilitar que disparaba su fusil en dirección a la casa en donde el civil trató de refugiarse. Otro que intentó huir recibió una bala en la pierna, mientras que otro paramilitar lo acabó acribillándolo de cuatro balazos. Esta víctima fue identificada como Germán León Quintero. 

En el mismo sitio, tres personas fueron capturadas y llevadas en un camión. A Carlos Enrique Escobar Jiménez, su hermano Melquisedec Salamanca Quintero y Carlos Arturo Alaix Prada, no se les ha vuelto a ver desde entonces. 

Habiendo bloqueado la ruta principal, los paramilitares empezaron a disparar después hacia un pequeño bosque, en donde ciertas personas se habían escondido. 

Las fuerzas militares colombianas que se encontraban en el lugar, escogieron permanecer inmóviles y permitir que se perpetrara una masacre, sin intervenir. Las personas desaparecidas en ese momento fueron identificadas como Ricky Nelson García, Eliécer Javier Quintero Orozco, Luis Fernando Suarez, Wilson Pacheco y Gary Pinedo Rangel. 

Al día siguiente, a lo largo de la carretera que tomaron los paramilitares, fueron encontrados los cuerpos de algunas de las personas secuestradas, mientras que otro cuerpo fue encontrado cerca de la plaza La Esperanza: Jesús Argüello Solano, Diomidio Hernández Pérez, Eliécer Quintero Osorio, José Javier Jaramillo Díaz y Nayr Enrique Guzman. 

A pesar de que los periódicos informaron que las víctimas habían muerto por balas, ninguna autopsia fue efectuada por las autoridades del gobierno. En efecto, no se tomó ninguna fotografía, no se buscaron las balas y las autoridades tampoco reclamaron prueba balística alguna. 


Pasa cada año, entre el silencio, el olvido y la memoria que entre retazos pasa de calle en calle, donde los victimarios han pretendido imponer un modelo de sociedad. La justicia no ha esclarecido ni sancionado a quienes planificaron ni ordenaron este crimen, solamente ha individualizado unos cuantos autores materiales. 



En marzo de 2012 el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga condenó a 39 años y 11 meses de prisión a alias ‘Cuca’, por su participación en la masacre. De acuerdo con la investigación, fue el hombre que manejó el camión en el que fueron transportadas las víctimas desde Barrancabermeja hasta zona rural de Sabana de Torres. 

Otro llamado el "Chino Niño’ confesó su participación en la masacre y se acogió a sentencia anticipada e incluso le entregó información a las autoridades para que en septiembre de 2007 encontrarán seis fosas en las que hallaron igual número de víctimas. 

Hoy tantos años después de la masacre, los otros 19 cuerpos no se han encontrado y para asegurar la impunidad, algunas de las fosas donde enterraron a las víctimas de la masacre fueron saqueadas con el fin de borrar toda evidencia. 

Después de 15 años, las palabras de la carta que los familiares de las víctimas, dirigieron al entonces Presidente Ernesto Samper Pizano para sensibilizarlo de la tragedia que padecieron”, resuenan como un grito que no logra desmoronar la sordera del poder. La máscara de la impunidad que se hace llamar justicia no ha tomado en cuenta la constancia que estas dignas familias dejaron en su escrito del 28 de mayo de 1998. El Estado no ha devuelto con vida a los desaparecidos, no ha sancionado penal y disciplinariamente a todos los responsables de las atrocidades a pesar de que en el escrito se resalta que “en el sector donde ocurrieron los hechos se encuentran acantonadas dos bases del Ejército Nacional”. 


Desde el 2002 todo el proceso de la conocida Masacre del 16 de mayo se encuentra en instancias internacionales, en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que a su vez trasladó el proceso a la Corte Interamericana de DDHH de la OEA. 



Una vez más el único camino hacia la verdad y la justicia se buscan lejos de las instituciones colombianas que impunemente, en su interior, siguen manteniendo y protegiendo criminales de lesa humanidad. 

Masacre de Barranca en la memoria 
Masacre de Barranca Sin Olvido

Comentarios

Entradas populares de este blog

Testimonio de la única guerrillera sobreviviente del Palacio de Justicia

Crónica Tomada de Las 2 Orillas Por: Clara Helena Enciso | noviembre 06, 2015


Clara Helena Enciso salió confundida en el último grupo de mujeres. De su puño y letra relató en este texto el horror del 6 y 7 de noviembre de 1985
Tratando de dar un poco de luz a los oscuros hechos del Palacio de Justicia elaboro el presente informe que, aunque resumido, pretende dejar en claro los mal intencionados comentarios que a nivel nacional e internacional suscitaron la conducta y moral de quienes participamos directamente en el Operativo.
Seguramente es un episodio que, por lo doloroso, nadie quiera recordar. Sin embargo, para mí sigue siendo muy importante dejar constancia: primero, del heroísmo de los compañeros, heroísmo que rebasó todos los límites; segundo, la posición de Almarales[i] frente a los civiles a quienes protegió y respetó en todo momento; tercero, la irracionalidad de las FFAA arremetiendo sin discriminación contra cualquier indicio de vida dentro del recinto y el irrespeto de los mis…

La Masacre de las bananeras

Por Colombia Soberana



"Sucedió el seis de diciembre de 1928, sucedió el seis de diciembre de 1928, Pa' que se olvide es trabajoso, El pueblo lo recuerda Siembre.

Lo que los obreros reclamaban, En forma pacifica ese día, Era solo que la compañía Un salario más digno pagara, Pero de la forma mas macabra El gobierno a los gringos complacía, Por eso es que el ejército a sangre fría Coge al pueblo indefenso y lo ametralla"
Julián Conrado






Como lo dice Julián Conrado en su canción seis de Diciembre, la masacre de las bananeras, aunque no sea una de las primeras en Colombia, es una de las más inolvidables para el pueblo Colombiano. Sucedió el seis de diciembre del año 1928, en la región bananera de Colombia, en el municipio de Ciénaga.



Era Miguel Abadía Méndez, un abogado y político conservador,  el presidente en aquellos años (1926 - 1930) y su  ministro de guerra era Ignacio Renjifo.

Como ahora, la clase política y oligárquica colombiana se arrodillaba ante el gobierno estadounidense y las em…

Masacre estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia (1954)

Memoria Tomado de Sin Olvido


Para el año 1.929, más exactamente el 7 de junio, los estudiantes marcharon por las calles en repudio a la “masacre de las bananeras” y al nombramiento del General Cortés Vargas, como jefe de policía de la ciudad de Bogotá, quien fue el responsable de dicha masacre. Al arribar la marcha cerca del Palacio Presidencial, la multitud fue reprimida con el funesto resultado de la muerte del estudiante de Derecho de la Universidad Nacional, Gonzalo Bravo Pérez. Cuando éste se dirigía al Café Capitolio una bala de la guardia presidencial lo alcanzó por la espalda. 
Una gran manifestación acompañó a su última morada los restos del estudiante, y la magnitud de las protestas lograron la destitución y procesamiento del teniente Cortés Vargas, de los Ministros y militares involucrados.
Desde entonces, el 8 de junio se convirtió en una fecha conmemorativa de uno de los mártires del movimiento estudiantil colombiano y en el año de 1.954, en el marco de su Vigésimo Quinto ani…

Entradas populares de este blog

Malas noticias señores de la guerra: Jaime Garzón no ha muerto

Memoria Por María Méndez Oficina de Comunicaciones y Derechos Humanos CODH Fundación Colombia Soberana


¿Qué podríamos decir en este escrito que nadie conozca acerca de Jaime Garzón? podríamos comenzar con que era abogado, pedagogo, humorista, actor, filósofo, locutor, periodista, político, activista y mediador de paz. Pero es un poco vacío. Es más fácil recordarlo como la risa del pueblo que llora  por dentro sus penas.
La Bogotá del año 60 lo vio nacer el 24 de octubre. Tercer Hijo de Ana Deysi Forero Portella y Felix María Garzón Cubillos, quien murió cuando él tan sólo tenía 7 años. Sobre su familia no dijo mucho, pero aún resuenan sus palabras  en el programa 'Yo José Gabriel' cuando el mencionado periodista le pregunta "¿Por qué usted, fue seminarista, su hermana monja y su hermano jesuita?" el, con su mirada de niño, frotando sus manos y con la ternura inconmensurable que lo caracterizaba, responde: "Por que hay una decidida vocación religiosa en mi papá. Enton…

La Masacre de las bananeras

Por Colombia Soberana



"Sucedió el seis de diciembre de 1928, sucedió el seis de diciembre de 1928, Pa' que se olvide es trabajoso, El pueblo lo recuerda Siembre.

Lo que los obreros reclamaban, En forma pacifica ese día, Era solo que la compañía Un salario más digno pagara, Pero de la forma mas macabra El gobierno a los gringos complacía, Por eso es que el ejército a sangre fría Coge al pueblo indefenso y lo ametralla"
Julián Conrado






Como lo dice Julián Conrado en su canción seis de Diciembre, la masacre de las bananeras, aunque no sea una de las primeras en Colombia, es una de las más inolvidables para el pueblo Colombiano. Sucedió el seis de diciembre del año 1928, en la región bananera de Colombia, en el municipio de Ciénaga.



Era Miguel Abadía Méndez, un abogado y político conservador,  el presidente en aquellos años (1926 - 1930) y su  ministro de guerra era Ignacio Renjifo.

Como ahora, la clase política y oligárquica colombiana se arrodillaba ante el gobierno estadounidense y las em…

Niña de nueve años fue torturada y asesinada por paramilitares en el 2005 en Santander

Memoria  Tomado de Prensa Rural Por Equipo Jurídico Pueblos  10 junio 2018

En un pueblo del Magdalena Medio controlado por los paramilitares vivió Alida Teresa. Era feliz a pesar del encarcelamiento de su padre (quien fue preso político) y las amenazas contra su familia.
Hoy, hace trece años, Alida Teresa –la niña de cabello ondulado y ojos marrones- fue alcanzada por la crueldad del paramilitarismo promovido desde la V Brigada del Ejército Nacional y un sector de la clase política santandereana. Le arrebataron su niñez, ultrajaron su cuerpo y extinguieron su luz. Nadie pudo evitar que su vida fuera el desagravio de alguien más.
El 9 de junio de 2005 Alida fue desaparecida, torturada y asesinada por criminales que contaron con la protección de miembros de la Policía Nacional de Zapatoca, Santander. Arrancaron la inocencia y sembraron el dolor en todos aquellos que la amaron, que nos contaron su historia, que nos hace recordarla. Tras 12 horas de angustia, el cuerpo sin vida, con signos de t…